Te ayudo a unir todo lo que sabés y todo lo que sos en una propuesta que se entienda, se valore y se compre.
Argentina de cuna, italiana de papeles y ciudadana del mundo. Desde los 8 dormía junto al Atlas, soñando con todos los lugares que visitaría de “grande”.
A los 24, recién recibida de Arquitecta, diseñé y dirigí la primera casa. Dos años más tarde, me convertí en Profesional Gastronómica, y para los 28 ya había trabajado en 5 de los 6 continentes y recorrido más de 40 países.
Actualmente, soy arquitecta de ofertas y conversaciones que venden, y gracias a ello disfruto de una vida a mi medida. Viajo liviana, gano dinero desde cualquier parte del mundo haciendo lo que me apasiona Y AMO ayudar a otros a hacer lo mismo.
¿Por qué me dedico a ayudar a personas como vos?
Capítulo 1
Dorita, la brujita, me abrió las puertas a la astrología, el feng shui y la energía. Pasábamos horas jugando en este y otros mundos.
Violeta, la maestra, era la de la estructura. Me introdujo en los libros, los viajes y la cocina, y sin darme cuenta me pasó lo que hoy más uso: la mirada estratégica y el amor por enseñar.
Por las noches teníamos nuestro show: cocinábamos en chiquito todo tipo de platillos mientras hablábamos de las maravillas del mundo. Juro que Narda Lepes se inspiró en nosotras 🙂
Desde chiquita viví entre dos mundos: lo invisible y lo que se ordena. Y durante muchos años creí que tenía que elegir uno.
Capítulo 2
A los 18 me mudé sola a 1200 km de casa. Dejé las distracciones de lado y, como se esperaba, me enfoqué en terminar mi carrera lo más rápido posible. En 6 años me recibí de arquitecta.
Dos meses después estaba entrando en la escuela de cocina… Por las mañanas trabajaba en un café, por las tardes visitaba obras y de noche cursaba. En 2015 me gradué por segunda vez.
En ese entonces, mi carácter explosivo hizo que me despidieran. Con la indemnización compré el ticket para Australia.
Era la hostia: trabajaba por temporadas y viajaba varios meses seguidos.
Capítulo 3
En Irlanda creía tenerlo todo: un trabajo en euros, un piso cerca de la playa y un grupo de amigos copados. Pero debajo se escondía un vacío profundo.
Unos panqueques que volvieron, un domingo en el restaurante, fueron EL CLIC de mi vida. Mientras me preguntaba quién era y qué había venido a aportar al mundo, armé la mochila y, una vez más, compré un billete.
El regreso a mí.
Mi afán por sanarme me llevó a estudiar diferentes técnicas y herramientas holísticas. Me formé como astróloga, coach y facilitadora de experiencias. Y, para poder trabajar desde cualquier parte del mundo, me especialicé en marketing, negocios digitales y gestión de proyectos.
Capítulo 4
Me había convertido en la eterna estudiante. Cada formación nueva era la promesa de que ahora sí iba a estar lista. Hasta que un día hice la cuenta: había invertido todo mi dinero en formarme y casi no estaba generando dinero.
Si tenés curiosidad, acá está toda mi titulitis →
Me dolió.
Porque ahí entendí que no me faltaba aprender nada. Me sentía insuficiente, y lo tapaba con otro curso.
Las plantas medicinales, como la ayahuasca, los honguitos y el huachuma, me ayudaron a superar miedos y traumas, y a sanar cosas del pasado que todavía venían dando vueltas. Pero sobre todo me ayudaron a reconectar con mi poder, mi valor y mi sabiduría.
Y una meditación fue un antes y un después: me mostró las consecuencias reales de seguir así. Me vi en uno, cinco, diez, veinte años, haciendo lo mismo. La escena que apareció fue catastrófica.
Ahí dije: no. No voy a seguir así.
Capítulo 5
Me di doce meses. Doce meses para dejar de estudiar y ponerme en práctica, enfocada en un solo tema: usar todo lo que sabía para vender.
Y ahí hice el clic más grande. La venta no era lo opuesto a lo que yo hacía. Era otra forma de dar servicio.
Llevé todo mi coaching a cada conversación, y empezó a irme muy bien, muy rápido. Vendiendo para otros, mis ingresos crecieron. Me empezaron a pedir que entrenara closers y acompañara las áreas de venta de distintas empresas.
Cada testimonio que llegaba me daba más certeza, y la certeza me hacía avanzar más. Con las mismas herramientas pasé de cobrar 333 USD a 1.111 USD por proceso. No porque aprendiera algo nuevo, sino porque reconocí todo mi valor.
Hasta que me di cuenta de que todo eso lo podía llevar de vuelta a mi mundo: el de las terapeutas, coaches y facilitadoras que tienen mucho para dar. Así nació cada uno de mis servicios.
Por eso hago lo que hago: para que no tardes tantos años como yo en unir todo lo que sos.
Si no sabés por dónde empezar, empezá por acá
El Faro
Guía gratuita · por Mali Costanzo
Te muestro las 4 razones por las que lo que ofrecés todavía no se vende, y cómo dejar de vender herramientas y sesiones sueltas para armar propuestas que se entiendan, se valoren y se compren. Si hoy:
Mi podcast
Hacerlo abono
Un espacio para que entiendas cómo transformar tu historia en tierra fértil para vos, y en medicina para otras.
Escuchalo en SpotifyY antes de despedirme…
Mi invitación es que soltemos ESO que nos impide tener la vida y el negocio que soñamos.
Mi compromiso es ayudarte a habitar esa versión que vive en vos, que puede. En un mundo que constantemente intenta apagar nuestra luz, sembrar miedo y generar confusión, quiero acompañarte a que vuelvas a vos, para materializar desde dentro, tu realidad exterior.
Lo que busco es:
Porque anhelo ver a más mujeres mostrándose, liderando sus vidas e integrando todo lo que son.
Entiendo que años de condicionamientos, de mandatos, de escuchar que no podemos, que no sabemos, que no somos capaces, necesitan paciencia, amor y dedicación para irse.
Conciencia, dinero y disfrute pueden caminar de la mano. Depende de nosotras creerlo.
Y sé que si lo hacemos juntas, es más rápido, más fácil y más expansivo.
Con amor,
Mali.
Mis propuestas
Si querés que te ayude a tomar todo lo que sabés y sos, y convertirlo en un negocio que las personas con las que querés trabajar entiendan, valoren y compren…